Vacaciones nubladas en Mar del Plata

Mar del Plata, atardecer de un finde nublado

Agarraste tus petates, decidiste que el lunes ibas al trabajo sin dormir y te subiste al primer micro que encontraste a Mar del Plata para descansar un fin de semana. Pusiste la malla, el bronceador y un buzo para la noche porque refresca. Ya sentís como la boca se te hace agua pensando en el mar y en la milanesa humana en la que te vas a transformar después de las primeras horas de playa. Podés visualizar el color dorado que vas a tener en un par de días porque un año más no tomaste un rato de sol todos los días desde octubre como habías prometido. La terminal se acerca, agarrás tu bolso de mano y te preparás para sacarte la remera ni bien apoyes un pie en el piso. Pero no! No, no, no, no loquito. Arriba hay una nube negra que te filtra una supernova. Pará! No te emociones todavía pensando en las siestas que te vas a mandar. Acá van algunas ideas para que estos días horribles se transformen en el mejor viaje a Mar del Plata aunque vayas en temporada de poca altura.

Reserva de lobos marinos. Puerto de Mar del Plata

DIA 1

Vamos a arrancar por el puerto. Por qué? Porque me voy a hacer la amante de la naturaleza pero lo único que quiero a esta altura es comerme unas rabas en Chichilo. En el piso de arriba tiene un sistema autoservicio en el que almorzás como una vaca y te sale menos que desayunar en Havanna (chequeado).

Ahora con la panza contenta agarramos la Escollera Sur y más o menos por la mitad está la reserva de lobos marinos. Les prometo que es imperdible, son de los bichos más simpáticos del mundo.

Reserva de lobos marinos. Puerto de Mar del Plata

Para que se den una idea se rascan como perros. Amor.

Reserva de lobos marinos. Puerto de Mar del Plata

Con el termo lleno y un par de lonas sigue una parada en la confitería Boston que queda en la esquina de Peralta Ramos y Urquiza. Nos compramos un par de medialunas (o si nos sentimos aventureros hay unos pañuelitos de batata que te la voglio dire) y bajamos una escalera laaaarga a tomar unos mates a la playa más linda, la Varese. La escalera es alta pero está en bajada, subirla va a ser un problema para nuestro yo del futuro, que se ocupe él.

Cuando crean que ya vieron suficiente mar, si es que tal cosa existe, les recomiendo pasar un ratito por el Torreón del Monje.

Torreón del monje

El edificio es hermoso y hasta los baños te dan ganas de cancelar tu contrato de alquiler y ponerte una bolsa de dormir ahí.

Torreon del monje

Si alguno piensa pasar las fiestas por esa zona les diría que pasen a averiguar por los festejos que organizan para noche buena y año nuevo.

A esta altura ya es hora de darse una ducha, por eso otra propuesta es ir con gente de confianza que entienda que bañarse en la costa es para los días de meterse al agua (nah, mentira. No soy tan sucia. ¿O sí?).

Ya estamos perfumados y vamos a salir a tomar algo. Por Alem hay un montón de opciones, mi preferida es Torombolo.

El lugar tiene mucha onda, la comida está buenísima y nada más mirar la carta te asegura pasar un buen momento.

Carta de Torombolo. Menu canino

De yapa si te gustan los perros podés llevar al tuyo y dejar que juegue con China, la perra oficial.

China, la perra de Torombolo

Ya se hizo de noche, hasta acá llegó mi amor, ustedes eligen en la cama de quién quieren dormir.

DIA 2

Nos levantamos con el bronceador en la mano y salimos desaforados a mirar el ¿sol? A no desesperar que nos dejamos un día buenísimo en el tintero. Vamos a subirnos al 717 y en 45 minutos estamos en la Laguna de los Padres.

Laguna de los padres

De vuelta con el mate en la mano podemos rodear la laguna y tener una sobredosis de verde hasta que el sendero diga basta.

Laguna de los padres, sender

Fin del sendero de Laguna de los Padres

Antes de ir a pasear por el centro de Sierra de los Padres vamos a comer un asado. Podés visitar la Parrilla Nuevo Ranch y almorzar con la música de Fernando Fernández. Nosotras entramos pensando “la concha de la lora hay show” y salimos tarareando (porteñas prejuiciosas). Enfrente hay un zoo (que no visité) así que capaz tenés suerte y se les escapa un pavo real.

Pavo real, zoo de batan

En la sierra hay varias cosas para hacer pero este post se está excediendo así que vamos con la versión resumida :).

El Paseo del Mirador es precioso y tiene un balcón desde el que me imagino que a una persona aficionada a la fotografía se le cae la baba.

Mirador. Sierra de los padres

Paseo del mirador. Sierra de los padres

 

Y si seguimos unos metros llegamos a la Gruta de los Pañuelos y a la única feria artesanal que vi en mi viaje (días lluviosos, temporada baja) y por ende mi preferida.

Gruta de los pañuelos, Sierra de los Padres

Feria artesanal de la gruta de los pañuelos. Sierra de los Padres

Ya está llegando el final de nuestro viaje pero no nos importa porque queremos dormir un día seguido. Aguanten un toque más. A la vuelta a Mar del Plata pasen por la Trattoria Napolitana Vespoli y coman los mejores sorrentinos del mundo mudial (ricota y verdura con salsa mixta, de nada).

Trattoria Napolitana Vespoli, los mejores sorrentinos de Mar del Plata

Ufff, ya me cansé hasta de escribirlo. ¿Quién dijo que si tocan días feos nos arruina las vacaciones?

 

 

Sole • 2 Diciembre, 2015


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